No me gusta el invierno. Hoy me he levantado y al asomarme a la ventana he visto el gris del cielo, los grandes y lúgubres árboles de la avenida, dos o tres personas caminando encogidas en sus pensamientos familiaborales. Muy triste.
La palabra ha llegado a mi mente: INVIERNO.
Pero de pronto enganchada a esta había otra palabra: VIVALDI.
Otra vez más la música me salva.
La peculiar versión de Nigel Kennedy del invierno de Vivaldi es motivo suficiente para alegrarse y hacernos pensar que la belleza es una de las formas por las que nos comunicamos con nuestro ser interior y nos hace fundirnos con el todo.
Cerrad los ojos y disfrutad.
La palabra ha llegado a mi mente: INVIERNO.
Pero de pronto enganchada a esta había otra palabra: VIVALDI.
Otra vez más la música me salva.
La peculiar versión de Nigel Kennedy del invierno de Vivaldi es motivo suficiente para alegrarse y hacernos pensar que la belleza es una de las formas por las que nos comunicamos con nuestro ser interior y nos hace fundirnos con el todo.
Cerrad los ojos y disfrutad.
